Lo que en un tiempo fue
lujurioso hogar de palmeras
y acacias,
territorio propio de tremendos
seres,
ahora es un desierto bello donde
mi alma te quiere.
Si por mi corazón fuera
ya estaría a tu lado compartiendo
tus horas, tu espacio, tus latidos
y el sonido propio del amor sediento.
Pero la razón me dice que
no es tiempo.
El alma pide paciencia
entonces solo puedo escribirte:
contarte de mi anhelo y vehemencia.
Amor: por ti me convertiré en viento
tomaré tus añoradas manos
para elevarnos en celeste vuelo,
y recorreremos el valle apasionados.
Dejaré que tu sombra me transite
mimaran mis manos tu pelo.
Será testigo la geografía milenaria
de dos gigantes que se cortejan
a cielo abierto.
Si en ese momento me besara la muerte
enredados en el rito de amor rústico
feliz y agradecida permitiría
que la Parca me estampara en esos
guijarros.
Y que vientos, lluvias, movimientos repitan
con mi cuerpo de piedra, lo que Naturaleza
esculpió por millones de años en forma bella
Pasado el tiempo, cuando vengas al fin
saldré de mi estado inactivo
convertida en amante gozosa por tenerte
en mi valle.
En esta cita impostergable
seremos nuestros, no sentiremos vivos
mi aliento humedecerá tu cuerpo
nuestras pieles quedarán teñidas de colores
ocres, rojos, azules
pues al fin nos amaremos en Ischigualasto.
Sara A. Pradera©227417
Nota: Es inevitable ver una fotografía de Ischigualasto y no sentirse increiblemente inspirado.
Puerta al bosque sagrado con abundantes manantiales y pozos, en donde habitan poesías, sentimientos, sueños, remembranzas y profecías. Lugar origen de las ninfas acuáticas dadoras de fertilidad y protectoras de la vida. Territorio de libertad. Hogar de la pradera y el jaguar.
lunes, 8 de abril de 2013
Por muy lejos que te pienses
Por muy lejos que te pienses,
siempre estás en mi, presente.
Y el frío que a veces sientes,
mi corazón lo resiente.
Eres el rumbo de mis instintos,
origen de mis emociones,
universo de mis pensamientos
y conciencia de mis intenciones.
Por muy lejos que te pienses…
siempre estarás presente.
Autor David Gómez Salas
domingo, 7 de abril de 2013
El niño en la siesta
A orillas del río San Juan
una hormiga cuenta las piedras
que bañan las aguas heladas.
En la siesta un niño se baña.
Aunque siente la piel caliente
por este sol codicioso
que come arena y guijarros,
sigue en el ritual jaranero.
¿Quien le evita las cosquillas
del agua al chico pececito?
La hormiga lo mira asombrada:
¡en la siesta igual se baña!
No teme a la Vieja mala
que según abuela, se come
a los niños que se escapan
a hurtadillas de la cama.
Es feliz en su mundo de greda
aunque almorzó tan poco.
Jugando calma las tripas,
soñando se olvida de todo.
Y pensar que algún turista
invirtió ahorros de un año!
para gozar de agua, sol y arena...
y el niño juega sin sobresalto.
Mas allá de la mezquindad en su
vida,
de su pobre estomago vacío,
de su remera rotaza y sucia
en la siesta es feliz el niño.
Sara A. Pradera©227417
LA CITA
Quiero una flor azul
con hojas azules.
"Imposible"
me dijeron.
Quiero descansar en la
paz de tu frente
que me envuelva tu amor
verdadero.
Imposible, se que es
imposible.
Entonces mejor te
quedas así.
relajado en tus
silencios
me marcho hacia el jardín
y con paciencia te
espero.
Allí donde las aves
ignoran prisiones
y los ojos saltan de
vivos,
las mujeres danzan
contentas
y los hombres aman sin
tino.
Donde los poetas son amados
con la riqueza de un
alma plena.
Y las palabras penetran
las pieles
de la gente que las
acepta.
Allí donde boba deseo
conocerte
y cada palabra de tu
boca bella
sea la verdad absoluta,
para mi corazón
adolescente.
Donde la frescura del
cielo divino
inflama los
pensamientos
y brotan las fuerzas
con ganas
para ganar la carrera
al viento.
Allí donde los
sentimientos
se expresan con tanto amor.
Los recuerdos te
asaltan dichosos
tapizando tu mente y corazón.
Donde los pastos
convidan
a un descanso
penetrante,
el aire huele a
manzanas
y tu sombra desea
acompañarme.
Donde la soledad perece
en compañía
de dos humanos que
soñaron
que el perdón alcanzaría.
Entonces te dejo en
secreto
relajado en tus
silencios.
Me marcho hacia ese jardín
y enamorada te espero.
Sara A. Pradera ©227417
lunes, 1 de abril de 2013
PALABRAS
Cuando
perecía
Dios
le concedió
postreras
palabras,
entonces
preguntó:
"¿Por
qué no quererla
como
ella te amó?
¿En
que cuchitril
dejaste
su flor?
¿Como
olvidaste
lo que
te entregó
y
bebiste las aguas
de
otra pasión?
¿Por
cuantas monedas
vendiste
tu honor
manchando
el lecho
que su
mano tejió?
¿Por qué
la olvidaste
si
ella calmó
dolores
de infante
con
mucho tesón?
¿Por qué
abandonarla
mendigando
amor
si en
sus ojos sólo
brillaba
tu amor?
¿Por qué
la mataste
apagando
el calor
de su
cuerpo fino
y su
gran corazón?
¿Por qué
no quererla
como
ella te amó?"
HERMANO
Madre
cuando la observo,
los
huesos me bailan locos.
Es
usted mi gran amor
y yo
su niño de oro.
(Mami
cierre la puerta
que
tengo mucho miedo)
¡Ay
tan desconfiada!
No
siente cuanto la quiero.
Bebo
mi sangre llorando
usted
se jacta riendo.
(Mami
cierre el portón
que el
viento me da miedo)
El
lodazal en el patio
su
gran empeño al asearlo.
Sobre
sus pasos pequeños
no me
ha visto caminando.
(Mami
cierre la puerta
los
bichos me dan miedo)
Así la
vida se pasa
y la
gente envejeciendo.
Tan
lejos de mí, mis hijos,
no me
sirve su consuelo.
(Mami
cierre mis ojos
que la
muerte me da miedo)
RESENTIMIENTO
Precaria voluntad
provocas a mi cuerpo.
Placebo para la
angustia de mi beso
Te mido con la vara de
tu silencio.
Viscoso tu, mi deseo
muy seco
Es tu jadeo innecesario
y obsceno.
Buscas mi espacio, pero
me alejo.
Aunque no lo quiero
grande es mi
resentimiento.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)

