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martes, 10 de marzo de 2015

El mundo de las palabras

El mundo de las palabras
Autor David Gómez Salas

En el mundo de las palabras,
un griterío se oía.
Unas estaban contentas
y otras muy ofendidas.

Fue su rey Diccionario
el causante de este lío.
Al nombre de cada palabra;
le dio una definición , este tío.

Hermosa estaba contenta
y presumida enfurecida.
Valiente estaba sonriente
y cobarde estaba que arde.

A un grupo de palabras las
condenó a ser adjetivos;
no tendrían personalidad propia,
como las que llamó sustantivos.

¿Cómo no iban enojarse
con tanta arbitrariedad?
¿El mundo de las palabras,
se enfermó de humanidad?

viernes, 3 de mayo de 2013

EL NÚMERO UNO


EL NÚMERO UNO

Autor David Gómez Salas (El Jaguar)



Una vez el número uno,

en un enorme espejo se vio.

Y al pensar que no era único,

su ego lo entristeció.



El espejo era mágico

y enseguida reaccionó.

Le mostró al número Uno,

la imagen del número Dos.



El Uno, con soberbia,

al número Dos criticó.

Dijo: está muy retorcido,

no está recto como yo.



Así, el menor de los enteros

concluyó ser el mejor.

Ignorando que cada símbolo,

representa un valor

lunes, 4 de marzo de 2013

LA LEYENDA DE SASIR



La leyenda de SASIR

Autor  David Gómez Salas, el Jaguar

Niñas y niños,  para invitarlos a sonreír
les voy a contar un cuento.
Se llama “La leyenda de SASIR” 

Hace mil años, vivía en mi jungla
y fui a ver un singular torneo,
se llama “La risa que causa mas risa”.
Gana quien que provoca más  carcajeo.

Concursaron guacamayas, chachalacas,
quetzales, tucanes,  monos araña, 
manatíes, caimanes, jabalíes, jaguares
tejones  y el que se le dio la gana.

A pesar que la sonrisa más grande 
fue la del caimán, 
ganó  “SASIR” un monito araña.
Su gran sonrisa, rodeaba su cabeza y
así reía por adelante y atrás, 
en forma natural, sin trucos, sin mañas.

Saltaba, bullía y con gran ritmo vibraba.
Al reír, sus blancos dientes bailaban;
simultáneamente reía y cantaba.

El público se moría de risa, no se contenía
la cabeza perdía...
Para mantener la mía, la pegué a mi cuello con saliva.

En las  tribunas y  sitios que ahí había
Vi cabezas con los ojos cerrados, que reían 
Cuerpos que, por la risa, sobaban su  barriga; les dolía.

Ese día, en mi selva, durante  seis horas seguidas,
rieron los arboles, el agua, el suelo
la piedra,  el subsuelo
el aire,  las nubes y hasta el cielo

 Así nació la leyenda de “SASIR”, el monito araña.
Campeón en hacer reír y héroe de esta hazaña.